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VOLUNTARIOS INTERNACIONALES DE CÁRITAS, COMPROMETIDOS CON EL DESARROLLO DE LAS PERSONAS Y CON EL EVANGELIO
Viernes 12 de Septiembre de 2014

 

El amor preferencial por los pobres es la razón de ser de Cáritas, y los voluntarios son su esencia e identidad porque  con su trabajo desinteresado, dan testimonio diario de la caridad cristiana. Así lo atestiguan los más de 70.000 voluntarios que colaboran con Cáritas en España, pero también de aquellos que han optado por formar parte de proyectos de cooperación internacional en los países del Sur.

Este es el caso de tres voluntarios de la Confederación que participan en nuestro Programa de Voluntariado Internacional: Carlos Díaz, de Cáritas Diocesana de San Sebastián, que está apoyando un programa de desarrollo con mujeres vulnerables en Chiapas (México); Eva Failde, de Asturias, que trabaja en actividades de desarrollo comunitario en varias aldeas de Mozambique;  y Luisa Mª Maeso, de Cáritas Diocesana de Granada, que dedica su voluntariado a impulsar la labor de las Cáritas parroquiales de Tailandia.

Han pasado nueve meses desde que estas personas llegaran a las Cáritas Diocesanas de los países que las acogen; tiempo suficiente para comprender qué significa la cooperación fraterna y cómo se crea “un vínculo entre Cáritas, las comunidades que acompaña, la Palabra de Dios y el trabajo que se realiza en colectivo”. Así describe su trabajo en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas (México), Carlos Díaz, que asegura estar viviendo “una experiencia muy intensa y enriquecedora”.

Motor de cambio

Como dice el Papa para cambiar el mundo es preciso trabajar, hacer el bien sin esperar nada a cambio. Esta es la esencia de la capacidad transformadora de nuestra acción, de la acción de Cáritas.

El Programa Confederal de Voluntariado Internacional de Cáritas “es muy recomendable para aquellas personas que no buscan una aventura o una experiencia filantrópica puntual, sino que quieren comprometerse con otras personas y con otras comunidades y quieren participar en la transformación de la realidad”, puntualiza Eva Failde.

De hecho, a su vuelta a España, a finales de este año, cada uno de estos voluntarios se convertirá en agente de cambio social, dando testimonio de lo que ha compartido y vivido, y sensibilizando a su comunidad eclesial y social sobre unas realidades y unas personas que pueden parecer muy alejadas, pero que están muy cerca de nuestro corazón. Ellos pueden compartir con todos nosotros “lo que es el sentir de Cáritas Española a lo largo del mundo” y cómo el trabajo realizado es un reflejo del “amor del Evangelio”, en palabras de Luisa Mª Maeso.

El Programa Confederal de Voluntariado Internacional es, pues, una herramienta de transformación social aquí, en España, y allí, en los países del Sur, que nos da la oportunidad de conocer y acercar otras realidades y otras Cáritas.

Nueva convocatoria

Está abierto a todas las personas vinculadas a Cáritas Diocesanas o Parroquiales de España, ya sean voluntarios o trabajadores. Para todos ellos, ahora es el momento de reflexionar –y  solicitar información en sus Cáritas Diocesanas– si quieren participar en este proyecto. En febrero se abre una nueva convocatoria para la presentación de candidatos, y después, las personas seleccionadas participarán en una formación en la que se abordarán aspectos como la identidad de Cáritas y la cooperación internacional que realiza, el trabajo en equipo y el acompañamiento, la seguridad en el terreno…

En sus países de destino, los voluntarios estarán acompañados por agentes de las Cáritas locales, y en constante contacto con una persona de su Cáritas Diocesana de origen en España.

Allí, deben estar dispuestos a participar en la vida de la Iglesia en terreno, a  comprometerse con la comunidad en la que trabajen y a dedicarse, desde el sentir cristiano, a un proyecto de vida a favor de los necesitados. Y es que este Programa de Voluntariado nace de la misma esencia de la Iglesia, que dice que la caridad es universal y que no hay barreras; no hay “aquí” y “allí”, llega a los que últimos y no atendidos, aunque estén al otro lado del mundo.